“Con los pies en la tierra” fue el nombre con que se difundió el Taller de Agricultura Urbana, realizado en el Bosque Adriana Hoffmann. El espacio, facilitado por Mario González Velastin —ingeniero agrónomo y vecino de la Población Malaquías Concha— invita a pensar la agricultura biointensiva como una práctica de cuidado mutuo. Suelos, microorganismos, hongos, plantas, animales y personas se reconocen en esta red de relaciones, alejada de la jerarquía que sitúa la vida humana sobre la no humana.
El artesano Pablo García Mera de Garúa Taller realizó una residencia en la huerta del Taller de Agricultura Urbana. A través de la creación colectiva, exploró la cestería en mimbre vinculada a la agricultura biointensiva. La propuesta conectó el patrimonio biocultural de la zona central con las interacciones ecológicas de la huerta comunitaria, y dio lugar a estructuras que acondicionaron el espacio para quienes la habitan.